La Muerte de Luis Donaldo Colosio (análisis)

24 de marzo de 1994

Patricio Navia

 

Mientras en Mexico la dirección del PRI sigue reunida a estas horas, y mientras en la casa de gobierno (Los Pinos) el presidente Salinas continúa con una reunión especial del gabinete, México entero vive lo que sin duda es un punto culminante en su historia reciente de violencia, cambios políticos e inestabilidad.

El PRI es el partido que ha gobernado a Mexico desde 1929. Con tendencias históricas izquierdistas-populistas, el PRI se ha caracterizado por ser más grande y poderoso y por sobrevivir a los líderes que a través de los años han gobernado al país. El PRI tiene un poder de co-optación increíble, y por eso ha podido sobrevivir a las diversas crisis importantes por las que ha atravesado el país. Las revueltas estudiantiles de 1968, el desastre económico del petróleo en 1975 y posteriormente la crisis económica al finalizar el sexenio de López Portillo (1976-1982) fueron todas ocasiones en las que el PRI logró salir victorioso y su poder social y político no mermó.

Acusado, con razón, de manipular las elecciones y de recurrir al fraude cada vez que temían perder una elección, el PRI, pese a todo o a causa de ello, logró establecerse como el partido mayoritario en Mexico. Y aunque el fraude fue muchas veces utilizado para mantener el poder hegemónico, lo cierto es que ningún otro partido pudo lograr el tipo de apoyo, o patronaje político si se quiere, que el PRI logró.

En 1982, Miguel de la Madrid fue nombrado por el presidente saliente, López Portillo como el candidato oficial a la presidencia. Ante la ausencia de candidatos de oposición que significaran un peligro real, de La Madrid tuvo una victoria fácil, caracterizada por el alto abstencionismo y el desinterés.

Durante su sexenio, De la Madrid impulsó una serie de reformas económicas. Privatizó algunas empresas públicas, devolvió grandes sectores de la banca a manos privadas (revertiendo el proceso iniciado por López Portillo a fines de su gobierno) y en general comenzó a adoptar políticas neo-liberales. La inflación fue alta, el costo social enorme. Pero los cambios estructurales se realizaron de todos modos. El gasto fiscal disminuyó significativamente y la deuda externa comenzó a ser controlada, aunque esta alcanzaba proporciones enormes.

El gobierno de De la Madrid fue un gobierno inpopular. La gente vio disminuido su poder adquisitivo en una forma nunca antes vista en el México postrevolucionario. Pero De la Madrid no amilanó, y continuó con la implementación de sus políticas tendientes a abrir el mercado mexicano. No obstante la mayor libertad económica y la disminución del tamaño del estado, De la Madrid fue rehacio a hacer cambios políticos que pudieran alterar el dominio hegemónico del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en el país.

Al finalizar el sexenio de De la Madrid (1982-1988), éste nombro a Carlos Salinas de Gortari (educado en política pública en la Universidad de Harvard) como su candidato sucesor. Esto soprendió a algunos y molestó a muchos. Cuauhtemoc Cárdenas, hijo del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940) --quien se caracterizó por políticas populistas e izquierdistas, nacionalizó el petróleo, avanzó las causas del ejido y hasta su muerte apoyo la revolución cubana y otras causas revolucionarias de América Latina--, era uno de los favoritos para ganar la nominación. Cárdenas, a la sazón gobernador del estado de Michoacan, decidió abandonar el partido y anunciar su candidatura independiente a la presidencia.

Rápidamente, varios partidos pequeños de izquierda y un sector del PRI (que tambien renuncio al partido) lo apoyaron. Manuel Cluthier, candidato del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), fue el tercer candidato de importancia en esas elecciones.

Como resultado de las poco populares reformas económicas de de la Madrid y gracias al increíble apoyo que Cárdenas recibió en Ciudad de México y algunos estados aledaños, la candidatura de Cárdenas tomo bastante fuerza y llegó a hacer que muchos creyeran que el fin de la hegemonía del PRI estaba cercana. Recordemos que el padre de Cuauhtemoc, don Lázaro, había fundado el PRI. Muchos esperaban que su hijo le diera la última palateada en el entierro.

Cuando llegaron las elecciones, se produjeron las sabidas irregularidades y eventualmente el tribunal electoral declaró al candidato oficialista ganador con poco más del 50% de los votos. Muchos denunciaron el fraude. Ahora, gracias a diversos estudios, sabemos que si bien es cierto Salinas de Gortari probablemente si sacó la primera mayoría (no mayoría absoluta), la distancia real entre Salinas y Cárdenas fue mucho menor que el 50% - 33% oficialmente admitido.

El caso es que a través del fraude, y gracias a que la oposición estaba dividida en varios partidos (de los cuales el PAN era el má fuerte, y el frente cardenista, que sin ser partido, era el que atrajo má votos), el PRI logróseguir controlando las cámaras de senadores y diputados, amén de todas las gobernaciones de cada uno de los estados del país.

Los primeros meses de Salinas fueron difíciles. Tuvo que luchar contra las acusaciones de fraude y a la vez tuvo que asentar su poder político sobre su propio partido. Pero el gobierno de Salinas sería muy especial.

Entre las primeras cosas que hizo fue ordenar el arresto de un líder sindical con mucha influencia política. Con esto comenzó a asentar su poder. Luego prometió reformas electorales y económicas que avanzarían en el camino a lograr el fin del estancamiento de la economía y que a la vez irían en ayuda de los sectores más necesitados. También Salinas se caracterizó por entablar relaciones muy cordiales con los Estados Unidos, aceptando la oferta de formar una comisión que estudiaría la creación

de un tratado de libre comercio (que más tarde se llamaría NAFTA).

El gasto social fue aumentado durante el período, pero no revertió la tendencia histórica de baja que comenzó de la Madrid. El estado también fue reducido y se hicieron esfuerzos significativos para terminar con el poder de los caciques locales que eran en esencia los que garantizaban las victorias electorales del PRI.

En elecciones a gobernador en varios estados, Salinas reconoció la existencia del fraude y en algunos casos exigió la renuncia del candidato oficialista electo, nombrando en su lugar o candidatos de consenso o los candidatos de oposición que habían supuestamente ganado las elecciones antes del fraude.

En general, el proceso de transformación fue lento, pero a la vez inevitable. Salinas estaba decidido a abrir democráticamente el país, aún contra el deseo de su propio partido.

Económicamente, después del perído de ajuste, el país comenzó nuevamente a crecer, la inflación fue controlada y la actividad económica volvió a crecer después de muchos años de estancamiento. Los sueldos reales aumentaron, aunque el desempleo real siguió alto.

En 1993 se firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, evento en el que había cifrado casi todas las expectativas de triunfo el presidente Salinas. Hasta ese momento, el sexenio de Salinas se había caracterizado por una continua, lenta pero decidida apertura democrática en el país, donde el antiguo frente cardenista (ahora

Partido Revolucionario Democrático -PRD) y el derechista PAN encontraban más y más espacio político para accionar, aunque muchos dudaban que esto valiera de algo, porque el poder hegemónico del PRI aun parecía seguro.

Después de la firma de NAFTA, el presidente Salinas eligió al que sería el candidato oficial del PRI. Había tres candidatos favoritos: el ministro de economía, L. Aspe, un neo-liberal, teconócrata eficiente pero carente de carisma. Manuel Camacho Solis, ex alcalde (Regente les dicen allí) del Distrito Federal, una gran personalidad pública, hombre honesto, muy hábil politicamente, gran negociador y quien fácilmente encontraría apoyo entre la gente que en 1988 apoyó a Cárdenas. Y después estaba Luis Donaldo Colosio, un hombre joven, 44 años, de origen humilde, de un estado norteño que había logrado conseguir becas para estudiar en Monterrey, obtuvo un post-grado en UPENN, luego trabajo en Austria, fue amigo y asesor de Salinas por varios años, trabajó

en su campaña en 1988 y luego fue ministro de bienestar social. Los candidatos favoritos eran Aspe (para los 'neo-liberales" ) y Camacho (para los político-pragmáticos). Salinas decidió elegir a Colosio que en realidad era una especie de mezcla de los otros dos. Con cierto carisma (ayudado por su origen humilde y su preocupación aparentemente sincera por los más pobres) y conocimiento técnico, Colosio era como el candidato de consenso dentro del propio PRI, con él no ganaban ni los nuevos tecnócratas ni los populistas

tradicionales. Y así, en noviembre Colosio fue electo el candidato oficial del PRI.

Camacho, muy molesto con la decisión, expresó públicamente su molestia, acto inusitado en un PRI donde la lealtad al partido prima por sobre todo.

Y llegó el 1 de enero de 1994. Todo hacía preveer que el último año de Salinas sería el más tranquilo del sexenio. NAFTA había sido firmada, las expectativas eran altas y la economía estaba creciendo con la inflación bajo control. Era casi evidente que el PRI arrasaría en las elecciones de agosto del 94, y que esta vez ni siquiera se necesitaría el fraude. Ahora se ganaba, aun contando los votos.

Pero el 1 de enero el Frente Zapatista de Liberacion Nacional, un grupo armado en el sureño estado de Chiapas, se alzó en armas y tomó tres poblados, declarando sus intenciones de avanzar hasta la capital para deponer al presidente Salinas.

El ejército rápidamente recuperó las ciudades y el EZLN volvió a las montañas, a replegarse. Hubo denuncias de abuso y maltrato de parte del ejército, pero en general el alzamiento no pasó a mayores, hubo poco más de 100 muertos en todos los enfrentamientos.

Pero las acciones del EZLN hicieron evidente que algo andaba mal, que si bien es cierto se habían logrado avances, había todavía un sector muy grande del país que no estaba recibiendo los beneficios de los avances económicos. El EZLN fue como el llamado de conciencia a todo un país que se consideraba como entrando al club de los

grandes y que quería no ver la pobreza y la miseria. Y esto no porque el EZLN tuviera gran apoyo popular (porque nunca lo tuvo, a lo más tuvo simpatía en tanto se entendía como llamado de conciencia), sino porque hizo que los mexicanos despertaran de un sueño mágico y volvieran a la realidad.

El presidente Salinas, que veía su sexenio enturbiado por las acciones guerrilleras, nombró a Manuel Camacho, el gran negociador, el político, como enviado del gobierno para negociar con la guerrilla. De pronto y aunque las conversaciones avanzaban lentas (pero efectivamente ponían coto a las acciones guerrilleras que de por si bien podían

ser controladas por el ejército que ya los tenía replegados en las montañas), Camacho fue el centro de atención mucho más que Colosio. Camacho era el que hablaba de la unidad nacional, de la necesidad de reformas, de que había muchas cosas que mejorar en el país. Era Camacho, y no Colosio el centro de atención.

Y muchos comenzaron a especular. El martes pasado venció el plazo para inscribir las candidaturas y como era esperado, Camacho no se inscribió como candidato independiente (no importaba, cualquier candidato, de los 9 inscritos, podría renunciar después y dar su lugar a Camacho). Y la incógnita crecía, ¿sería Camacho el candidato que lograria derrotar al PRI? Camacho, miembro del PRI, tendría que renunciar a su partido para poder ser el candidato, pero muchos creían que la lealtad que Camacho le tenía a Salinas haría que éste decidiera esperar 6 años más antes de intentar ser presidente. Ayer miércoles, una semana después de haberse vencido el plazo, Camacho dijo que él no sería candidato, aunque como siempre, dejó una puerta abierta a la posiblidad de serlo.

Muchos especularon que Camacho quería buscar un acuerdo amplio con el PRD de Cárdenas para que el PRD decidiera apoyarlo a él y no a Cárdenas (o bien que Cárdenas renunciara voluntariamente a su candidatura) y así con las fuerzas que Camacho atraería del PRI y las fuerzas del PRD, el control hegemónico del PRI podría llegar a su fin. Serían como las fuerzas democráticas del PRI más el PRD luchando juntos contra Colosio y los Priistas tradicionales.

Pero Camacho, ayer, dijo que no, que no creía que eso fuera posible. Y pocos creían en realidad que Cárdenas renunciaría a su candidatura. Ya se hablaba de 4 candidatos importantes, el del PAN (Fernández), el del PRD (Cardenas), el del PRI (Colosio) y Camacho, el independiente. Así las cosas, podría ganar o Camacho o Colosio (pues la candidatura de Cárdenas y Fernández se verían disminuidas con la presencia de dos centristas), lo que aseguraba, de una forma muy sui generis, el triunfo del PRI, aunque Camacho no fuera PRI propiamente tal.

Y luego, hoy, vino lo inesperado. Un muchacho aparentemente sin conexiones con ningún actor político nacional, atentó exitosamente contra la vida de Luis Donaldo Colosio, el candidato oficial del PRI, hiriéndolo mortalmente en la ciudad de Tijuana,

estado de Baja California mientras Colosio realizaba una gira de campaña.

Ahora México entero está de luto. La violencia de los últimos meses (que incluye las acciones del frente, algunas bombas en diferentes ciudades y el secuestro de uno de los banqueros más importantes del país) ha llegado a su clímax. Cárdenas dijo que suspendia su campaña, Fernández, del PAN, dijo lo mismo. Octavio Paz habló de un magnicidio y llamó a México a unirse por la paz y el respeto al derecho ajeno. El país vive climas de tension e incertidumbre.

Los restos de Colosio serán enterrados en su ciudad natal el viernes al mediodía. Pocos días después, el presidente Salinas tendrá que anunciar al nuevo candidato presidencial del PRI. Existen algunos problemas, muchos presidenciables están ahora

trabajando con el gobierno, por lo que su candidatura ya no es posible (por restricciones legales --no pueden trabajar para el gobierno después del plazo de cierre de inscripciones--), tal es el caso de Aspe. No es así el caso de Camacho, quien oficialmente no trabaja para el gobierno.

Pero habiendo Camacho polemizado con Colosio durante las semanas previas y habiendo sido Colosio el preferido originalmente, es poco probable que dado el trágico fin de Colosio, Salinas escoja a Camacho como el candidato oficial. Muchos dicen que es el candidato natural, pero es tan natural su candidatura que la muerte de Colosio le viene a Camacho como anillo al dedo. Y un Camacho presidente tendría el fantasma de la muerte de Colosio rondando por el palacio presidencial por todo el sexenio. Más aún, dadas las polémicas de Camacho con el PRI, sería muy extraño que ahora el PRI lo eligiera oficialmente como su candidato.

Los ojos expertos apuntan en otra dirección, en un colaborador de la campaña de Colosio, más amigo de Salinas que de Colosio, pero un hombre leal al partido, Ernesto Zedillo. Pero la política en México es impredescible. Y tampoco corresponde hablar de sucesores mientras los restos de Colosio aún descansan en el hospital de Tijuana.

Por lo pronto, como Neruda, en este momento dificil para México, digo:

 

Aquí termino, México,

aquí te dejo esta caligrafía

sobre las sienes para que la edad

vaya borrando este nuevo discurso

de quien te amó por libre y por profundo.

Adiós te digo, pero no me voy.

Me voy, pero no puedo

decirte adiós.

Porque en mi vida México, vives como una pequeña

águila equivocada que circula en mis venas

y sólo al fin la muerte le doblará las alas

sobre mi corazón de soldado dormido. (Canto General, Yo Soy, XIII)